Hoy, en la Escuela Filomena Gómez, no solo recordamos un nacimiento; recordamos el origen de un ideal. Celebrar el 213 aniversario del natalicio de Juan Pablo Duarte es reencontrarnos con las raíces más nobles de nuestra dominicanidad y renovar el compromiso con el sueño de libertad que dio forma a nuestro país.
Duarte no es únicamente un personaje histórico. Es una voz que aún nos llama desde las páginas del tiempo, que nos recuerda que la patria no se hereda: se construye, se cuida y se defiende todos los días. Su vida, marcada por el sacrificio, la visión y el amor puro a la República, nos invita a mirarnos como nación y como comunidad educativa, preguntándonos qué estamos haciendo para mantener vivo su legado.
En esta conmemoración, nuestros estudiantes y maestros participaron de diversas actividades que trascendieron lo ceremonial. Cada mural, cada reflexión, cada presentación artística y cada símbolo patrio fue un acto de memoria, pero también un acto de esperanza.
Porque enseñar a nuestros jóvenes quién fue Duarte es sembrar en ellos el valor de la responsabilidad, la honestidad, la libertad y la justicia. Es guiarlos para que comprendan que la patria es un proyecto que continúa en sus manos y en sus acciones diarias.
Hoy más que nunca entendemos que su convicción sigue vigente:
“Trabajemos por y para la patria, que es trabajar para nuestros hijos y para nosotros mismos”.
Agradecemos profundamente a todos los maestros, estudiantes y colaboradores que hicieron posible esta jornada llena de significado. A través de su entrega celebramos no solo a Duarte, sino también la fuerza de la educación dominicana como motor de ciudadanía, identidad y transformación social.
Que este aniversario nos inspire a seguir construyendo una República Dominicana más digna, solidaria y libre, tal como él la soñó.





